IMPULSAR EL CAMBIO


Cualquiera que vuleva a Nueva York al cabo de diez años notará los grandes cambios. Tumbonas en Times Square, mesas de picnic en Broadway. Mercados de granjeros, tejados verdes. Parques elevados sobre las vías del tren. Taxis híbridos, bicicletas públicas. Más de 700 kilómetros de carriles para las dos ruedas.

A Michael Bloomberg se le podrá criticar por muchas cosas, pero la ciudad que deja es sin duda más vivible y transitable que la que tomó hace doce años. Y la artífice real de ese cambio no es otra que Janette Sadik-Khan, la concejala de Transporte, pedaleando contra viento y marea en ese Manhattan donde (no lo olvidemos) más de la mitad de la población prescinde del coche. Pies para qué os quiero….

 

Está al caer: las ciudades quedarán reservadas para los peatones, la bicicletas y los coches eléctricos (como mucho). Pronto nos parecerá increíble eso de ir quemando gasolina y envenenando el aire de las calles a nuestro paso.

En Nueva York, en en el 2003, un joven emprendedor llamado Jack Hidary dio un pequeño gran paso en ese sentido. Gracias a su impulso, el Ayuntamiento aprobó una ley para la reconversion de la flota de los 13.000 taxis amarillos.

Jack Hidary se presenta ahora a alcalde como independiente. Intentando seguir la senda de Bloomberg, Hidary se ha desmarcado de republicanos y demócratas y promete dar a Nueva York un auténtico acelerón verde: tejados-granja, jardines comunitarios, coches eléctricos compartidos, microfinanciación para empresas sociales y ambientales…

Su meta ha sido encontrar la manera de “acelerar los cambios” y vencer las seculares resistencias, subiendo al mismo carro a la instituciones, a las empresas y al activismo social.

“¿Cuál es la realidad de la revolución energética?”, se preguntó en voz alta. “¿Por qué estamos tardando tanto en hacer la necesaria transición? ¿Tenemos que esperar acaso a que las temperaturas suban más de dos grados centígrados en todo el planeta”. Los escépticos del cambio climático y la industria de los combustibles fósiles tienen tal vez la respuesta.

“No podemos continuar con los mismos modelos de activismo. Tenemos que dar el salto a otro nivel. Tampoco podemos esperar a que actúen los Gobiernos. La escala y la rapidez con la que deberían ocurrir los cambios no están sucediendo. Hay que encontrar la manera de hacerlo: tenemos que apremiar el paso”.

 

 

Texto: cortesía Carlos Fresneda