LIZ LA HORTELANA APRENDIZ- SEMANA 26


HUERTO

Esta semana he podido dedicar unas 8 horas de sesiones placenteras de agro-gym en mi huerto de las mil maravillas en el Parque Arboretum, disfrutando del sol que ha coincido con mis visitas, mientras que me he lanzado con gusto a la limpieza de primavera de mis parterres – plantando mis primeros tomates, y despidiéndome con gratitud de mis habas y mis guisantes que han alegrado más que un plato mío y los de mis amigos con su suculenta frescura.

DE AGRO-GYM

Una vez más me tocaron unas buenas sesiones de agro-gym, al preparar los parterres para plantar mis primeros tomates y plantar berenjenas y calabacines próximamente.

Lo del agro-gym al que me estoy refiriendo, es una expresión que le puso Dionisio en una conversación entusiasmada que tuvimos hace unas semanas sobre nuestra preferencia de las sesiones en nuestro gimnasio en la burbuja verde del Parque Arboretum, en lugar de en un gimnasio urbano.

Con todo el esfuerzo físico que supone cuidar de nuestros huertos a la hora de labrar la tierra, o los estiramientos que se hacen a la hora de recolectar y quitar las hierbas, y por supuesto toda la euforia que nos regala nuestro entorno natural al respirar tanta zenergizante geosmina – lo de ser hortelano te ofrece la oportunidad de gozar del ejercicio físico. Estás haciendo deporte y fortaleciendo tu cuerpo, pero de forma natural, poniéndole esfuerzo pero sin esforzar y siempre con un propósito que va a beneficiar a tus cosechas – Dicho esto ¿quién en su sano juicio, elegiría jadear frenéticamente entre cuatro paredes como lo hacen tantos, sin pensar que en su lugar, un paseo tranquilo en la naturaleza, o por las orillas del mar que tenemos tan cerca de nuestro casco urbano, les aportaría un sinfín de beneficios, sin ningún esfuerzo o estrés?

DE LIMPIEZA DE PRIMAVERA Y DESPEDIDAS

Subiendo a la hora de comer uno de estos días, tuve la grata sorpresa de ver que toda la hierba que había crecido como una jungla en los alrededores de mis parterres, había sido desbrozada – e inspirada por verlo todo tan aseado, me puse a quitar las habas que con el fin de su fase de florecimiento ya no produce más cosecha, y de quitar los guisantes con sus hojas ya amarillentas, rescatando sus últimos deliciosos frutos.

Mientras que lo hacía – con cierta tristeza en mi corazón pero con toda la certeza y aceptación de que su vida había llegado a su fin natural – me sentí agradecida y empecé a reflexionar de cómo este mundo hortelano tan maravilloso para mi, me ha dado un cierre muy gradual y bonito al duelo que he experimentado en estos últimos tres años, tras la muerte de mi pareja así como la de mi padre.

  • He sido testigo del milagro de sembrar una semilla y de observarla germinar con inesperada rapidez y vigor.
  • He sido testigo de cómo una planta puede crecer y enfermarse antes de su florecimiento.
  • He sido testigo de cómo, cuidando de las plantas que he plantado y sembrado, a las que considero mis críos verdes, crecen fuertes y resplandecientes.

Después hay semillas que he sembrado que nunca han llegado a nacer. Y en conclusión, existe la despedida inevitable y el reconocer que simplemente se ha acabado el ciclo natural de uno de los hijos de la Madre Tierra y que hay que celebrar que han compartido con nosotros todo lo que les tocaba dar en su vida natural.

Y todo esto me ha ayudado a aceptar, que al igual que las plantas y todo ser vivo, la muerte humana es simplemente parte del ciclo natural de TODA la vida en la tierra.

COMPAÑERISMO HORTELANO

Entre mis sesiones de agro-gym y reflexiones, también he disfrutado de momentos bonitos de ese singular compañerismo hortelano que todos los que tenemos huertos en el proyecto Eutopia de la Fundación Arboretum, tenemos la suerte de vivir.

Mirad qué escarola gigantesca me regaló Juan! Muchas gracias – estaba riquísima.

Coincidí con dos de mis profes hortelanos del Parque Arboretum, León y Antonio – Y como veréis – estamos siempre encantados de encontrarnos…

Al tirarme unas 4 horas de limpieza de primavera, tuve el placer de coincidir con Mr Apicultor Arboretum, Gerardo, y me acercó al centro en su coche. Mientras que conducíamos, le mencioné mi curiosidad periodística de experimentar lo de acercarme a la colmena cuando la están manejando. Pero cuando me contó Gerardo sobre su primer intento, cuando se sintió tan abrumado al observar como salía un enjambre cubriéndole la cabeza, que tuvo que abandonarlo, imaginándome si así me sucediera – reconocí en ese instante que la apicultura no es lo mío.

HUERTO

Y colorín colorado, mi cuento desde mi huerto de las mil maravillas de esta semana se ha acabado – y espero que os haya gustado.

¡Hasta la próxima!

PD: Por supuesto – mil gracias al “SuperDesbrozadorMan” del Parque Arboretum, por la gran labor que has realizado.

Texto: Liz Glazer. Si queréis seguir el progreso de mi huerto en inglés, os invito a visitar mi página(www.theallotmentapprentice.com/blog)