LIZ LA HORTELANA APRENDIZ- SEMANAS 36 A 38


¡Hola a todos!  En las últimas semanas desde mi ultimo blog, el calor del verano ha llegado con toda su fuerza a mi huerto de las mil maravillas en el Parque Arboretum, y tengo que reconocer que esta recta final de mi año como “Liz la hortelana aprendiz”, está siendo una de las mas desafiantes para compaginar mis obligaciones urbanas con el horario limitado en el cual puedo atender a mis críos verdes – y también una de las mas gratificantes, en cuanto al impresionante impulso de crecimiento que esta misma fuerza del sol, ha aportado a mis coles lombardas, tomates, pepinos, calabacines y judías.

LECCIONES APRENDIDAS

Como ya os he comentado – lo de crecer mis propias hortalizas siempre me trae nuevas sorpresas. No sabía que algunos pepinos como los míos tienen hojas y piel espinosa y que por tanto hay que tener un poco de cuidado al recolectarlas. Es una manera ingeniosa de la Madre Naturaleza para protegerlas de insectos y otros depredadores – pero no de hortelanos.

Horrorizada al observar como aparecían hongos en una de mis tomateras me puse a investigar la manera menos dañina de tratarla y he descubierto que quitando las hojas afectadas y rociando la planta con una solución de vinagre y agua ha detenido su propagación, al igual de efectivo para quitar las pequeñas moscas que aparecieron en las hojas de mis judías.

Otra cosa que no sabía referente al cultivo de los tomates, es que cuando empiezan a madurar, hay que buscar una manera de darles algo de sombra si faltan hojas para protegerlos del sol directo, ya que los puede quemar y estropear. Así que he experimentado con hojas de mis coles lombardas cosechadas y paja, pero el otro día aproveché unas hojas de unas cañas cortadas para crear la sombra necesaria y que me va a durar más.

DE MI HUERTO A MI PLATO

Con todas estas deliciosas hortalizas, cuyo sabor no tienenada que ver con lo que se compra en las tiendas – me he vuelto casi exclusivamente vegetariana estas últimas semanas.

Crujientes coles lombardas en ensaladas, pepinos que nunca me han gustado antes, me las como fresquitas directo de mi nevera, los tomates cherry nunca llegan a casa, ya que los cojo y me los como directamente mientras que trabajo – como caramelitos dulces.

El otro día cogí un calabacín que había explotado a un tamaño descomunal y cortándolo en dos – le quité las pipas y después lo rellené con una mezcla de remolacha, especies y queso rayado y al horno media hora a 200°C, acompañado de una lechuga de mi huerto – delicioso.

Otro plato que me he inventado que ha tenido mucho éxito entre mis amigos, es mi pastel de verduras. Llenar un molde para pan con verduras picadas muy finas – remolacha, zanahorias, pepinos, cebollas, judías – lo que tengas y te apetece. Lo viertes en otro recipiente y lo mezclas con 4-5 huevos batidos, 200 g de queso rayado ya mí, que me gusta lo picante, le añado jengibre picadito, chili o una mezcla de especies como ras el hanout. Lo remueves todo y le añades un puñado de pan rallado. La consistencia final tiene que ser jugosa (como la carne picada) pero firme.  Forrar el molde con papel de horno y hornea a 200°C durante media hora. Dejar que se enfríe y meterlo en la nevera para que se solidifique – y así tienes un delicioso pastel que se puede cortar en lonchas para servir con tus ensaladas o llevar a la playa o un picnic en la naturaleza.

Que aprovechéis – como lo estoy haciendo yo tan encantada.

¡Hasta la próxima!

Texto y fotos – Liz Glazer

Si queréis seguir el progreso de mi huerto en inglés, os invito a visitar mi página (www.theallotmentapprentice.com/blog)