SEMILLAS TRANGÉNCIAS, HÍBRIDAS, ECOLÓGICAS Y TRADICIONALES


Semillas transgéncias, híbridas, ecológicas y tradicionales ¿cual es cual?, a veces nos lo preguntamos.

Nuestra historia como especie es la del conflicto permanente entre la complejidad de la realidad que nos rodea y el afán de nuestra conciencia por conocerla e interpretarla. En esta briega constante, nos servimos de herramientas que nos ayudan a entender; una de ellas son las clasificaciones. Usamos un determinado criterio para encasillar ciertos elementos de la realidad en tal o cual grupo, familia, clase, género, especie… Lo que hoy presentamos aquí no es ni más ni menos que clasificaciones que hacemos de las semillas es función de un criterio concreto.

Si decidimos diferenciar las semillas en función de la tecnología genética que se ha usado para obtenerlas, podemos distinguir entre semillas tradicionales, híbridas y transgénicas. Si en lugar de ese criterio, usamos el del manejo que se ha aplicado tanto a la planta madre como a la semilla resultante, tendremos dos tipos: las ecológicas y las no ecológicas.

semillas

Desde que se puso en marcha el proceso de domesticación de las plantas silvestres, nuestra especie ha estado usando técnicas de manipulación genética para obtener esas plantas que hoy cultivamos y que difieren claramente de sus parientes silvestres. Pues bien, de acuerdo a la tecnología de manipulación genética empleada, podemos encontrar:
Variedades tradicionales: son las variedades obtenidas por los/as propios/as agricultores/as usando la técnica de la selección masal. ¿Eso en qué consiste? Es fácil. Imagínate un huerto cultivado de tomates y un/a hortelano/a que a la hora de guardar la semilla para el año siguiente se dirige a las plantas que han dado más cosecha o que han resistido mejor frente al ataque de enfermedades o que sus tomates son de mayor tamaño o más dulces o más tempranos o se conservan mejor para el invierno,… Si esto se repite año tras año, con el paso del tiempo el/la hortelano/a tendrá en su huerto unas plantas de tomate que en relación a las iniciales son más productivas o más resistentes o de mayor calibre de fruto o más dulces o más tempranas o de mejor conservación: acaba de nacer pues una nueva variedad. Es un proceso muy lento en el tiempo, pero que asegura una riqueza genética final bastante alta.

Variedades híbridas: desde el punto de vista histórico son las primeras variedades obtenidas por métodos científicos. El adjetivo “híbrido” no significa que no puedan tener descendencia, si no que hace referencia al hecho de que en ellas se da un fenómeno conocido en genética como vigor híbrido. El vigor híbrido es el fenómeno expresado por la descendencia de dos líneas parentales distintas y muy puras consistente en uniformidad de caracteres y gran vigor productivo. En la segunda generación, es decir, en los nietos de las dos líneas parentales del inicio, el vigor híbrido se pierde, las plantas son menos productivas y heterogéneas. Por lo tanto si queremos tener plantas que expresen el vigor híbrido tendremos que recurrir año tras año a la casa de semillas a comprar la variedad híbrida, la que resulta directamente de cruzar sus dos líneas puras.

Volviendo con el ejemplo de los tomates imaginaos que tengo unos tempranos y otros muy olorosos. Si durante generaciones los mantengo apartados en dos invernaderos distintos sin recibir polen de fuera, al final tendré una variedad de tomates muy tempranos y otra muy olorosa. Llegados a este punto comunico los dos invernaderos asegurándome que una variedad hace de hembra y otra de macho. Las semillas que obtenga, al ser plantadas al año siguiente darán lugar a tomates tempranos y a la vez muy olorosos pero además, debido al vigor híbrido, muy productivos y muy homogéneos (todas las matas iguales, como si fuesen copias unas de otras). Estas variedades son el producto de llevar al límite la modificación que podemos hacer de las plantas pero sin invadir la célula, sin tocar directamente el ADN.

Utopía

Variedades transgénicas: para entender lo que son, primero debemos tener en cuenta que el código genético, esto es, las instrucciones para interpretar los genes son las mismas en todos los seres vivos. Una bacteria lee sus genes igual que lo hace una gamba, un león o un humano. Imaginaos que tengo una planta de tomate a la que ataca un determinado insecto y por otro lado descubro un hongo que produce una sustancia tóxica para ese insecto. ¿Qué ocurriría si yo fuese capaz de encontrar los genes dentro del hongo que poseen la información para producir la toxina, los cortara y los pegara en el ADN del tomate? Que cuando los mecanismos de lectura del ADN del tomate se pusieran a funcionar y en la lista de genes llegarán a donde están “los del hongo”, los interpretarían como han hecho con los genuinamente “tomatiles” porque están en el idioma único de la genética. El tomate por lo tanto produciría la toxina de manera que el insecto al morder la planta moriría. La transgenia no se inventa genes, lo que hace es saltarse las leyes naturales de la reproducción llevandolos de aquí para allá “cruzando tomates con hongos”. El debate en torno a esta técnica da para mucho, no siendo este el objeto del presente artículo. Cuando nos veamos por los huertos de la Fundación Arboretum estaré encantado de hablar largo y tendido sobre esto si así lo deseáis.

 

mons

Y qué ocurre con las variedades ecológicas y no ecológicas. Las variedades ecológicas son las que se obtienen de plantas madre cultivadas de forma ecológica y a las que no se aplica productos de síntesis desde su obtención hasta su siembra, por ejemplo para su conservación. ¿Cuáles son las no ecológicas? Todas las demás.

¿Una semilla ecológica lo puede ser de una variedad tradicional? Sí, pero podemos encontrar semillas de variedades tradicionales no ecológicas.

¿Una semilla ecológica lo puede ser de una variedad híbrida? Sí, pero hay muchas semillas de variedades híbridas no ecológicas.

¿Una semilla ecológica lo puede ser de una variedad transgénica? Nunca.

¿Ahora quedo más claro?

Gentileza: Juan Manuel Civico Crego